Consumo de agua en el lavavajillas


Entre los artefactos indispensables para el desarrollo de nuestras actividades cotidianas, se encuentra el lavavajillas. Este elemento de integrante de nuestra cocina nos permite mantener la higiene en esta área de nuestro hogar. Por ende, su uso es frecuente y puede acarrear ciertas discrepancias en algunos aspectos.

El principal punto a destacar es el consumo de agua en el lavavajillas a través de este sitio, es común que al utilizar este artefacto no regulemos el consumo de este mineral, causando graves problemas al medio ambiente en conjunto con el ataque a nuestra economía.

Entre las principales luchas de la conservación del planeta, uno de los principales aspectos a atacar es el consumo de agua en el lavavajillas, principalmente por la demostración del uso desmedido de este recurso en el artefacto de limpieza doméstica.

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Mitos y verdades sobre el uso del lavavajillas

Entre los electrodomésticos destinados al uso del agua, el lavavajillas se encuentra una constante vertiente de opiniones diferentes. Desde su fabricación se comenzó a cuestionar el hecho de que su uso conllevara a un mayor gasto de un recurso tan importante como los es el agua. Sin embargo, quizás quieras conocer el consumo de agua de la ducha o la lavadora.

El principal punto a destacar, es que este gran cumulo de desinformación hacia el uso del lavavajillas es trascendental para comprender de qué forma podemos utilizarlo y a su vez disminuir su consumo de agua, promoviendo la preservación del planeta.

Una de las aseveraciones más comunes que rodean en torno al uso del lavavajillas es el consumo de agua. Sin embargo, es importante conocer que, estos artefactos fueron diseñados para utilizar el agua en la menor cantidad posible. Al utilizarlo podemos frenar su ciclo de funcionamiento a la mitad y observar que el agua que mantienen dentro es realmente mínima, además de que, tienden a reciclar la mayor parte de la que desechan.

Por otro lado, se consideran que, estos artefactos son fuentes innecesarias de consumo energético desmedido. Es importante recordar que además de ser el generador de funcionamiento en los lavavajillas, la electricidad en este aparato solo se encarga de calentar el agua, por lo que su consumo es realmente mínimo, algo similar al de un cargador de un móvil.

Realidad sobre beneficios del lavavajillas

Lavar sus platos utilizando un dispositivo electrodoméstico creado específicamente para eso, es lógicamente mucho mejor que hacerlo a mano. En definitiva, un lavavajillas es capaz de reducir nuestros tiempos en la cocina y ayudarnos a dedicar nuestros esfuerzos en otras actividades sin descuidar la higiene en nuestro hogar.

Por otro lado, el agua que ingresa a el lavavajillas se calienta, por lo que, es capaz de purificar nuestros utensilios eliminando bacterias y gérmenes que, tienden a generar daños en nuestro organismo.

Por último, promueven el ahorro de agua y electricidad, ayudando no solo al planeta, sino que, a su vez en las finanzas de cada persona que les utiliza, reduciendo los costes en los pagos mensuales de estos servicios básicos.

¿Es mejor lavar a mano o en lavavajillas?

Por lo general, quienes lo consideran desde un punto de vista común, tienden a creer que el uso del lavavajillas es un gasto innecesario de los recursos naturales. Es quizás un poco más accesible pensar en qué el lavar los platos a mano permitirá controlar el agua que se gasta y no requiere de electricidad.

Sin embargo, en la actualidad esta posición continúa siendo fuente de un debate bastante extenso y que realmente no cuenta con una respuesta certera. Aunque si se reconocen estudios como el realizado por el Canal de Isabel II, quienes concluyeron que, lavar los platos con el lavavajillas conlleva a consumir menos agua.

Para corroborarlo, los investigadores del canal realizaron un monitoreo contante del consumo del agua de 115 viviendas en España durante 4 meses, en los cuales, las personas debieron lavar sus utensilios de cocina solo con las manos durante 2 meses y luego hacerlo solo con el lavavajillas durante los meses restantes.

¿Por qué el lavavajillas es capaz de consumir menos agua?

En su laborioso proceso de fabricación los lavavajillas pasan por una serie de análisis y prácticas que conllevan a la creación de artefactos capaces de consumir agua y electricidad a cantidades muy reducidas.

Su interior cuenta con tuberías por lo general de cobre y hierro destinadas a calentar y distribuir el agua hasta los utensilios que se encuentran dentro. La bombean uniformemente para eliminar la suciedad adherida en los cubiertos y platos y, finalmente, los limpia.

Estas pequeñas tuberías cuentan con medidas muy pequeñas para evitar que puedan consumir demasiada agua. Además de que, cuenta con algunos paneles destinados a almacenar agua que luego procede a ser reutilizada, logrando evitar volver a requerir de más.

Consumo del agua en el lavavajillas

Ahora bien, es importante reconocer que, a pesar de no ser una ciencia cierta y mantener un debate abierto sobre uso, el lavar a máquina definitivamente puede generar un gran ahorro en muchos ámbitos.

En el área eléctrica, un lavavajillas de clase D es capaz de mantener un consumo de 372 KW, mientras que uno de clase A tan solo consumiría un aproximado a los 234 KW, lo que implica un posible ahorro en la factura de electricidad de unos 180 euros por mes.

Ahora bien, en cuanto al consumo del agua, se considera que, un fregado habitual de platos requiere de al menos 25 litros de agua para realizarse. Debido que, se debe mantener el grifo abierto para culminar con la limpieza total de los utensilios.

Mientras que, por su lado, el lavavajillas solo utiliza alrededor de 8 litros de agua para funcionar y al menos un 30% de ella se destina a su reciclaje.

Consejos para ahorrar agua con el lavavajillas

En primer lugar, debemos intentar utilizar siempre el aparato a la carga completa, es decir, a su máxima capacidad. De esta forma reduciremos la necesidad de utilizarlo constantemente y consumir una mayor cantidad de agua.

Por otro lado, siempre programarlo en modo ECO, aunque es el tipo de lavado que estos aparatos tienden a mantener con una mayor durabilidad, es uno de los más eficientes a la hora de reducir los gastos energéticos y de agua.